La Alianza Terapéutica

En la víspera de iniciar la psicoterapia, usted puede experimentar sentimientos de incertidumbre y preocupación con respecto al proceso. Estos sentimientos son perfectamente razonables y comprensibles cuando se está a punto de comenzar. Así como nos pusimos en las manos de nuestros maestros mientras asistíamos a la escuela, algo similar debe de ocurrir en la terapia. Sin embargo, ¿qué pasa si estos sentimientos persisten después de haber asistido ya por un tiempo? Puede ser una indicación de una relación o alianza terapéutica negativa y esta alianza es muy importante a la hora de asegurar el éxito en la terapia.

¿Qué es la alianza terapéutica? En pocas palabras, es la relación entre el terapeuta y el cliente. Se forma en las etapas iniciales y hay fuerte evidencia que señala que una buena alianza terapéutica es un indicador de mejores resultados en la terapia.

Por otra parte, usted siente una mayor sensación de confianza hacia su terapeuta que le lleva a creer que él o ella se interesa genuinamente en usted. Por lo tanto, una buena alianza terapéutica lo hará sentir que puede trabajar productivamente con su terapeuta, aun habiendo experimentado desacuerdos con él o ella. De hecho, trabajar con ciertos trastornos de personalidad requiere de una fuerte alianza terapéutica, debido a que las dinámicas que caracterizan dichos trastornos pueden poner la relación bajo mucho estrés. Es más, en algunos tipos de psicoterapia (el psicoanálisis por ejemplo), el enfoque principal es la relación terapéutica en si.

Algunas de las características que debe poseer su terapeuta con el fin de establecer una alianza terapéutica saludable son: empatía, aceptación, sensibilidad, autenticidad, aceptación y consideración incondicionalmente positiva, flexibilidad, apertura y confianza, por mencionar algunas. Otro factor importante que debería de tener en cuenta es el nivel de formación y la experiencia de su terapeuta, ya que estos afectan su efectividad como sanador. Como cliente, usted también desempeña un rol crítico en el desarrollo de la alianza terapéutica; sus cualidades y actitudes personales hacia la psicoterapia parecen tener un mayor efecto en su respuesta a la misma. Usted también debe de mantener una mentalidad flexible y una voluntad para participar activamente. También deben de tratar de establecer acuerdos con respecto a los objetivos, metas y tareas de su proceso terapéutico.

Tenga en cuenta que este tipo de confianza toma tiempo en desarrollar, lo que no debería de motivarlo a abandonar la terapia. Sin embargo, un buen terapeuta comenzará a trabajar en ello durante su primera sesión. Lo hacen de varias maneras: en primer lugar, le dejan saber que están interesados en lo que tiene que decir y lo que le preocupa. En segundo lugar, muestran empatía hacia sus sentimientos y emociones. Esto significa que pueden percibir lo difícil o doloroso que puede ser una cierta situación para usted. Por último, le dan a entender que comprenden algo sobre la razón que lo llevó a buscar terapia, y deberían de ser capaces de comunicárselo.

Puede hacerse las siguientes preguntas con el fin de saber si usted y su terapeuta tienen una buena alianza terapéutica:

  1. ¿Me siento cómodo(a) hablando con mi terapeuta?
  2. ¿Soy capaz de hablar libremente en mis sesiones?
  3. ¿Cuándo hay desacuerdos, siento que mi terapeuta manejó la situación de una manera profesional, abierta, sin juzgar, ni ponerse a la defensiva?
  4. ¿Siento alivio después de mi sesión?
  5. ¿Quiero volver a otra sesión?

Recuerde, este proceso no es fácil y usted debe de trabajar con un terapeuta que sea competente, que genuinamente se interese en su bienestar y que no tenga otro motivo que no sea el ayudarlo a usted. Una buena alianza terapéutica cimienta el camino hacia el éxito.