La puerta entreabierta: Terminación del proceso terapéutico

En el mundo de la psicoterapia la expresión “terminar” se refiere al momento en el cual un paciente finaliza o concluye el proceso psicoterapéutico, por el cual vino a consultar inicialmente. Existe toda una base teórica y práctica alrededor de este momento; sin embargo, cuando reflexiono sobre mi práctica clínica, he “terminado” formalmente con muy pocos pacientes. Considero preciso resaltar que existe una espacio, una brecha pocas veces observada que difiere entre teoría y practica.  Así que quiero revisar este concepto desde una mirada diferente.

La psicoterapia moderna nace del Psicoanálisis, práctica desarrollada por Freud y sus colaboradores durante más de 100 años. En esta práctica es común que un paciente tenga sesiones de 2 a 5 veces por semana, en un período de tiempo que puede durar varios años. Podemos suponer que esta frecuencia puede generar un vínculo terapéutico intenso y cuando un paciente está listo para dejar la terapia, puede requerir unas cuantas sesiones para aclarar la naturaleza de este vínculo. De aquí nace la teoría y práctica de terminación. Sin embargo, hoy en día, la psicoterapia moderna se practica generalmente una vez a la semana, dura mucho menos tiempo y tiene metas más puntuales que el psicoanálisis.

Durante mi experiencia clínica como psicoterapeuta, y también como paciente, considero que el concepto “terminar” no describe adecuadamente lo que realmente sucede en este momento. Considero que cuando un paciente deja la terapia, es realmente una “pausa” dentro de un proceso, mas que un momento final o concluyente. En el transcurso de mi carrera, ha sido habitual que pacientes que han “terminado” me contacten posteriormente, cuando surgen nuevas situaciones o momentos que impactan sus vidas. Tanto de crecimiento psicológico o situación problemática en sus vidas.  Para muchos de ellos sigo siendo el “Doctor”, aunque no nos vemos en años; visto desde esta perspectiva, la psicoterapia, al igual que la vida en sí, es un “proceso”, esto habla de algo dinámico y continuo, lo que invita a la transformación y crecimiento continuo.

Algunos puntos que considero importante observar en torno al concepto “terminar” en la psicoterapia:

  1. Considero que una psicoterapia ha sido exitosa cuando el paciente ha desarrollado una capacidad de vivir psicológicamente. Con esto quiero decir que el paciente haya internalizado suficientemente lo que hemos procesado psicológicamente para auto-cuidarse, y ver y emplear una amplia gama de perspectivas a su situación problemática. Este proceso también se puede imaginar como la creación del “terapeuta interno” que guíe al paciente en su vida cotidiana. Desde esta perspectiva, la psicoterapia no termina porque ya sigue dentro del paciente en su vida diaria, independientemente de si viene a citas conmigo o no.
  1. Como reacción adversa a ciertas características del Psicoanálisis, algunos corrientes de psicoterapia moderna expresan preocupación con el tipo de vínculo que el paciente pueda desarrollar con el psicoterapeuta. La dependencia es una condición normal del ser humano y la independencia absoluta una ficción. Ahora se habla de ‘inter-dependencia” remitiendo a un estado de dependencia madura, en donde las necesidades vinculantes del paciente se hablan e incluso negocian dentro de su entorno social. En este contexto, el tener un vínculo profundo con el terapeuta puede ser importante y duradero, aunque las partes ya no se vean con frecuencia.
  1. La transformación y el desarrollo psicológico son procesos continuos durante la vida. Es natural que cuando hayan momentos de transición psicológica o física, que uno vuelva a terapia, aunque sea por un período breve, para acompañamiento en el proceso.  Esta perspectiva difiere del concepto clásico de “terminar” en donde el paciente ya “curado” se gradúa de su necesidad de terapia.
  1. La psicoterapia actual se ha vuelto una actividad normal para cualquier persona que quiera afrontar su vida desde otras dimensiones. En este sentido, ir al psicólogo es semejante a visitar al dentista, el ginecólogo o al oftalmólogo. Frecuentemente les digo a los pacientes que hoy en día el ser humano necesita una red de apoyo para funcionar exitosamente en el mundo.  Esta red puede incluir mentores, coaches, amigos, familia, además de profesionales como abogados, consultores financieros, médicos y psicólogos. A medida que uno se vuelve adulto es recomendable crear poco a poco esta red, que sirve de apoyo en la gestión de la vida. Así que, lejos de “terminar” con un paciente, es importante mantener vivo y abierto este vínculo. Será valioso en aquel momento en el cual el paciente necesite de una perspectiva objetiva y sagaz dentro de una relación profesional.

Desde este punto de vista, “terminar” terapéuticamente es realmente hacer una pausa dentro de un continuum, preservando siempre la posibilidad de poder volver nuevamente cuando se considere necesario.